martes, 30 de octubre de 2012

de paradojas va la cosa.


Tengo una amiga que dice que los indies son una secta. Que si no vistes como ellos “te echan” del grupo. ¿Pero no es precisamente eso lo que se pretende evitar? ¿No celebran la diversidad, la heterogeneridad, el “yo soy así y tú no, y nos da igual”? El término proviene obviamente de “independent”, y nació referido principalmente a la música, sobre todo para diferenciar las bandas comerciales(mainstream) de las otras, aunque se ha extendido a todos los ámbitos culturales: cine, literatura, moda...
Claro, que hoy lo indie está de moda. Y entonces se produce una curiosa paradoja. Cuando el icono del nuevo indie es una chica conocida como Zooey Deschannel, uno no sabe a qué atenerse. ¿Lo es, no lo es...?
Ahí está la broma que siempre se hace: cuando un grupo comienza a ser conocido, sus antiguos fans echan pestes. Está pasando ahora con un gigante como The Killers; los que seguían a la banda cuando sacó al mercado Hot Fuss y Sam´s Town(su álbum más alabado hasta la fecha) han sufrido una decepción con el nuevo, Battle Born. Sin embargo, el propio grupo declara a la revista Mondo Sonoro: “Cuando éramos indies para ellos, nosotros ya estábamos soñando con el rock de estudio”. Demasiado prejuicio, quizá. Ya ha pasado con otros grupos de la escena independiente, como Arctic Monkeys o Muse, que ya no lo son tanto.
Como en todas las tribus urbanas, la característica diferencial está siempre en la ropa. La moda retro ha favorecido esa identificación: las tiendas vintage se nutren de este nuevo espíritu, los festivales están más en boga que nunca, acompañados de su característico look, y en música, los clásicos se escuchan como nunca, desde Bob Dylan hasta los Guns n Roses, pasando por los Beatles. De hecho, sin ir más lejos, en Madrid cada vez hay más tiendas de este tipo, más tiendas de vinilos, más clubes y bares revisitados con buena música, y hasta con barrio propio, el clásico Malasaña. 

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