Somos seres sociales, necesitamos de los otros para convertirnos en lo que somos. Nos apoyamos en nuestras personas cuando no estamos bien, sabemos con quién podemos contar y con quién no, nos desahogamos, pedimos ayuda y contamos lo que nos preocupa a quien sabemos que nos va a escuchar y ofrecer su hombro.
Necesitamos de todo eso para seguir vivos, eso es vivir.
En el otro extremo de la balanza está todo lo que callamos. Ese "si me pusiera a hablar, no pararía". Todo eso que no nos atrevemos a decir a nadie, no por nada, simplemente porque no podemos decirlo. Nos es físicamente imposible. Inevitablemente, ante eso, estamos solos.
La falta de empatía y de tacto que observo en el mundo me abruma. No sólo en las noticias y en las grandes tragedias, sino en el día a día. Pero luego, el optimismo asoma. Y qué coño, estamos en verano.
Hoy suena:
Home - Edward Sharpe and the Magnetic Zeros
de la lista:
Summer
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