sábado, 15 de diciembre de 2012

.

Cuenta Maruja Torres en su libro Mujer en guerra que, cuando se encontraba en la veintena, y antes de, como ella misma dice, encontrarse con el periodismo, se sentía perdida, sabía que todavía no había encontrado su quehacer en esta vida, y que ahora, al echar la vista atrás, se ve "romántica, absurda, a medio hacer, emocionalmente inestable y psicológicamente dispersa".

Estás pasando un período de incertidumbre, no sabes adónde te diriges, sólo estás. Te planteas cambiar, empezar algo, probar lo anterior, pero realmente no te motiva nada. Ni avanzas, ni retrocedes. Ves pequeños destellos que te hacen ver que estás en lo cierto, en el lugar correcto, pero a la vez te da miedo equivocarte. Sabías que pasaría.
No sabes adónde te diriges. Y supones que es propio de la veintena. Pero, en el fondo, temes que simplemente seas "psicológicamente dispersa". Que de repente veas que lo que has decidido no te lleva a ningún lado, y que se te han escapado las horas.










lo sé, demasiado influida por Diario de invierno. maldito Auster y su brújula. maldita empatía.





hoy, cómo no, en mi cabeza suena Dylan.

No hay comentarios:

Publicar un comentario