martes, 16 de abril de 2013

16 de abril, 1.17 a.m.

No me gusta nada ser pesimista. No es que no lo sea(sobre todo cuando toca serlo), pero no me gusta.
Hoy, es inevitable. Alguien ha colocado bombas en la maratón de Boston. Dos personas muertas, entre ellas un niño de ocho años. Atentado en Somalia. Al menos treinta. Y no valen más ni unos ni otros; es cierto que los medios prestan más atención a los primeros, pero por el simple criterio periodístico de la novedad. Lo otro ya estamos hartos de verlo y oírlo(que no escucharlo) día tras día. Es triste, pero es así.
Miles de refugiados en Siria, en precarias condiciones. Y mientras, un periodismo adulterado por el poder sirve en bandeja a los que pagan a un pueblo alienado, dormido, con una venda en los ojos. "Este mundo cada vez está peor" o "Adónde vamos a llegar" son consignas de nuestro día a día; ¿pero nos paramos a pensar en ellas?
No hablo de política, hablo de humanidad.

Las tecnologías nos distancian, y hemos entrado en un bucle del que nadie sabe cómo salir. Las discusiones son peores por Whatsapp y no nos molestamos en hacer una simple llamada a la gente que nos importa, porque sabemos que están a un rápido tecleo de distancia o que con abrir Twitter sabemos qué les pasa por la cabeza. Permitidme que dude de ello. ¿Alguien puede expresarse sinceramente en 140 caracteres?

La Razón titula mañana(esto está escrito a la hora y fecha del título) "El riesgo para la madre no será ya un pretexto para abortar". ¿Pero de verdad creen que todavía hay ganas de traer gente nueva a este caos de mundo?



P.D. Permiso para ser pesimista. Hoy, sólo hoy, lo prometo. (Efectivamente) 








Suena: http://www.youtube.com/watch?v=9oI27uSzxNQ

No hay comentarios:

Publicar un comentario