lunes, 28 de enero de 2013

nuevo NOperiodismo

De aquella guerra perdida para la información (habla de los años de la Operación Tormenta del Desierto y su mala cobertura) surgió una forma tan poco disidente como la propia realidad que refleja: un periodismo que raramente cuestiona los tópicos, que pocas veces se interroga acerca de la fiabilidad de las fuentes(más allá del hecho de que existen, y profusamente: pero eso no basta para eximirlas de toda sospecha), y que acepta como un hecho del que no hay regreso la necesidad de halagar y estimular al lector, convertido hoy en cliente, para aumentar el consumo del producto. Son fenómenos nuevos, y el joven periodista de raza que hoy practica la profesión tiene que enfrentarse a ellos como las generaciones anteriores se encararon a la censura y sus consecuencias, y debe hacerlo con argumentos también nuevos, porque hoy sabemos, que aunque la verdad es nuestro último patrono, y no el mercado, ninguna iniciativa periodística ajena a éste puede prosperar: eso sería caer en la subvención, forma de esclavitud informativa de cuyas consecuencias ya sabemos suficiente.


Maruja Torres, Mujer en guerra

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